Yo, manipuladora

Yo manipulo

Tú lo sabes

Él no se da cuenta

Ella también manipula

Nosotras lo decimos

Vosotros lo negáis

Ellas callan

Soy la reina de la manipulación. Y lo digo manipulando, desviando su atención hacia mi declaración, obligando al lector a leer esto, dejando a un lado otras buenas razones. ¿Sigues ahí?

Leerán lo que yo diga, escucharán lo que yo escriba, pensarán de mí lo que yo pida. Algunos lo harán conscientes. Me habrán pillado. Atrapada y consentida. Otros no se darán ni cuenta. El juego entonces sigue. Yo gano.

Tú lo empiezas a adivinar, así que tengo que ser hábil, moverme rápido y pensar en frío.
En cambio a ti no te engatusé jamás. Y me dejaste seguir jugando, seguir creyendo que no te dabas cuenta. Y yo convencida que lo sabías. Tú convencido que no tenía la menor idea. Un engaño absurdo, un silencio estúpido. Ambos lo sabíamos y decidimos dejarnos manipular. La manipulación consentida como concepto suena raro, pero así la viví y así la defino.
¿Qué por qué lo hago? No sé, me sale innato. Al principio lo hacía sin saberlo. La típica caída de ojos, un cambio de tono de voz aparentemente inocente, o incluso cambiar de idioma para pedir algo con un sonido suave y dulce. Esas son las típicas. Y son evidentes, predecibles formas de manipulación. Las hay peores. Mentiras. Verdades a medias. Llantos ficticios. Mucho teatro. El Óscar a la mejor actriz… A medida que me hice mayor me hice consciente que disparaba a menudo con mis armas de seducción. Un día, saliendo de la ducha, me miré al espejo y dije en voz alta: soy una manipuladora. El espejo, con una forma algo cruel, me devolvió un ¿y ahora qué? Me guiñé un ojo, dejé caer la toalla al suelo, apagué la luz y me marché.
No sólo soy manipuladora con los hombres. No elijo, me sirve cualquiera del que quiera una aprobación, un sí o un simple “estoy conforme”.
Y seguí viendo como el ritmo lo acababa marcando yo. Como mientras aplicaba  mis nuevas estrategias el objetivo se dibujaba cada vez con más nitidez. Y eso me daba cierta seguridad, saber que tarde o temprano me saldría con la mía.
¿Miedo al reconocerlo? Un poco. Siempre asusta decir lo que eres. Igual alguien lo lee y decide  no volver a confiar en Jimena. Y sería una pena que por una confesión cargada de intención y sujeto alguien la aplicara al pie de la letra y me pasara factura tomando unos vinos cualquier noche. Aun así estoy tranquila. Tal y como dije al principio: yo manipulo y un artículo lleno de ficción, mentiras, verdades a medias, mucho teatro y dotes de subjetividad, no me va a callar.
Y tú ¿te reconoces?
Buenos días,
Jimena.
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3 pensamientos en “Yo, manipuladora

  1. rickielme

    Per començar, enhorabona per la confessio. No es facil obrir-se i reconeixer els defectes, i menys d’una manera “publica” (vaaale a sobre es amb pseudonim, pero algo es algo)

    Haig de dir que tothom, mes o menys, busquem manipular als demes per al nostre “benefici”.
    Qui digui el contrari, menteix.

    Però hi ha molt tipus de “manipulacions”, i alguns son “inofensius” (la noia que fa servir la tactica de la “mosquita muerta” per engatusar a un noi (o viceversa) es un cami facil per aconseguir un objectiu “licit”

    Despres hi ha la “manipulació” malintencionada, i que normalment la fan (o ho intenten) les males persones, per a un benefici propi i sense tenir en conte a la resta del mon.

    I per el que escrius, jo interpreto que ets mes de la primera, que no de la segona.
    Pero qui soc jo, per opinar si no et conec de res….

    Responder
    1. el vals de la mariposa Autor de la entrada

      Hola, te contesto cuanto antes porque creo que comentas un error. En este blog no escribimos con pseudónimos, escriben dos personajes sobre sí mismas que son Astrid y Jimena. Lo gestionamos todo desde el Vals.

      Con eso quiero aclarar que lo que escribimos es completamente personal, refleja la realidad de estas dos mujeres que escriben únicamente sobre lo que les pasa, les preocupa o les hace felices. Más allá de pensar si es realidad o ficción, me gustaría que entendieras que comentando que alguién reconoce a través del blog, lo que según tú es un defecto, y a través de un pseudónimo, da pie a pensar que hay mucho más detrás del blog y usamos un pseudónimo para contar algo que no nos pertenece.
      Simplemente aclarar que no hay un engaño hacia las personas que hace tiempo que nos están siguiendo. Y que Jimena habla con total libertad sobre sí misma, no sobre alguien del que no sale su nombre.

      Con esto, de nuevo, tomamos distancia con el testimonio de las personas que trabajamos en el Vals. Si quieres saber más sobre Jimena, te recomiendo que leas su perfil, y algunos de los artículos de la primera temporada, donde la tuvimos “on fire” desde el primer día.

      Un abrazo fuerte, y muchas gracias. Nos complace leerte durante estas últimas semanas.

      El Vals de la mariposa.

      Responder
      1. rickielme

        A ver como me explico sin provocar un incendio… Jimena,Astrid son vuestros nombres reales? Creo que no. Son los nombres que usais para explicar vuestras vivencias, sentimientos, etc… por lo tanto “pseudonimos” al fin y al cabo.
        En ningun momento quiero poner en entredicho ni insinuar que hay engaño. Y si alguien lo interpreta así tendré que reformular mi manera de escribir.

        Seguire leyendo vuestros posts, y comentando aquellos en los que crea que pueda aportar algo (para bien o para mal 😉 )

        Un abrazo.

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