La lista de Jimena

– Birras (quintos)

– Pan de molde

– Papel de WC

– Una bolsa de ensalada, sólo rúcula

– Aceite (del bueno)

– Café, queso…

– Leche desnatada, caldo de pollo

– Detergente de la lavadora

– ¡Cena para dos!

¿Qué como es Jimena? Ella llega, con su carro de la compra. Lo deja en un rincón, que no moleste. Pero no lo ata. ¿Para qué? Y busca un cesto libre. A veces la lía un poco, porqué hay gente esperando y parece que se quiere colar. La miran a menudo, pero ella va a su bola.

Saluda. Ya nos conoce desde hace un año y pico. Siempre entra por la derecha, directa a las cervezas. Alguna vez se encuentra con alguien conocido y habla un rato largo, parece no tener prisa. Otras, finge no conocer a nadie.

Ella va muy moderna siempre. No lleva bolso, le cabe todo en los bolsillos. Y no sé, es una clienta especial. La tratamos bien, y siempre nos dedica una sonrisa. Es un encanto.

Cuando llega a la caja, no mira nunca la que tiene menos gente. Jimena se coloca donde le parezca que hay alguien interesante, ya me entiende ¿no?

Recuerdo un día que estuvo charlando con otro cliente, muy “majete” por cierto. Los dos iban solos. No se conocían de nada. Se miraron, y comentaron que después del trabajo tenía poco tiempo para dedicarse a venir al súper. Le dejó caer algo así como: “es lo que tiene vivir sola”, ¡qué tía! Es una ligona. Incluso llegó a esconder su tableta de chocolate con almendras tras los bricks de leche desnatada. Me guiñó un ojo. Qué graciosa…

Me pareció escuchar que quedaban para cenar en su casa. Le dio su número de teléfono, y una dirección que apuntó en el mismo papel donde tenía escrita la lista de la compra. El bolígrafo me lo pidió a mí.

Viene cada quince días más o menos, y sí, suele pagar con tarjeta. De esas que llevan pin. No, no me lo sé. Yo tengo mucho trabajo, no me dedico a espiar a mis clientas. No piense usted mal.

Oiga, una cosa más. ¿Mi nombre no saldrá en ningún sitio, no? No me gustaría que pensara que yo le he contado nada, ya sabe… Muchas gracias, espero verla pronto por aquí. Un placer señorita. 

Pancho, trabaja como cajero en el súper más concurrido del barrio.

El vals de la mariposa.

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