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Pinpilinpauxa, mariposas en Donostia

Pinpilinpauxa fue elegida en 2010 como la palabra más bonita en euskera por los participantes de un estudio vasco.

Significa mariposa. No se si será la más bonita, pero sin duda, suena genial. Al pronunciarla creo que le damos sentido al batir libre de las alas de este pequeño insecto, protagonista de nuestro blog. Fíjense: pin-pi-lin-pau-xa. Y ahora más rápido: pinpilinpauxa.    Como un juego de niños…

Enlazando con esta noticia, nos complace anunciar la inmediata partida de, parte del equipo del Vals, a tierras vascas. Dos de ellas repiten experiencia que se prevé diferente a las anteriores. La otra pisará por primera vez la tierra montañosa de la que ha leído tantos titulares de periódico.

Amenazan lluvias. Tranquilas, “habemus hunter”.

Nos acompaña un capitán de barco, un amigo de mirada dulce, que amenizará la escapada con su sonrisa y sus chascarrillos.

Nos esperan varias personalidades. Un trío que actúa como referente y apoyo en nuestra nueva hazaña como bloggers. Tres amigos que nos mostrarán las mejores rutas gastronómicas del norte de nuestro país, su día a día. Tres solteros, por decisión seguramente, que usarán sus virtudes como anfitriones para que a las nuevas mariposas no les falte de nada.

Nos acogen en el palacio Condal, del que sabemos más bien poco y que usan como guarida y laboratorio de múltiples e innovadores experimentos.

Conoceremos nuevas mariposas, a una de ellas le debemos un vino que ganó por méritos propios al descubrir el nombre del título de este artículo. Será un verdadero placer, Ane.

Nos rencontraremos con algunos de los supervivientes de la Altafulla Stage, bajo el mismo sol, quizás no tan abrasador, y esta vez en su propio escenario.

No nos olvidamos de una de las nuestras, que esta vez se dirige hacia la capital a disfrutar de un fin de semana “only girls”. Esperamos ansiosas que nos cuentes tus aventuras por los madriles, Astrid.

Partimos hacia Donostia, ¡buen viaje chicas!

El Vals de la mariposa

PD: nos podéis seguir en twitter @valsdemariposa

http://www.diariovasco.com/20101202/mas-actualidad/sociedad/palabra-bonita-euskadi-201012022004.html

Empieza el vals…

Salimos a cenar. Dos mujeres de alrededor de treinta, que se rencuentran en el barrio donde han convivido durante algo más de un año. Barra, pinchos y un par de cañas. Fútbol de fondo.  Y empezamos conversación, nos hemos de poner al día con varias cositas. ¿Qué sabes de aquel? El otro día me llamó aquel otro… En fin, un poco lo de siempre.

De repente el chico que está a menos de diez centímetros de nosotras aparece en la conversación y nos pregunta: ¿Dónde están los hombres de los que habláis? Sólo son colegas, nadie especial. Comentamos entre sonrisas. ¿A que viene esa pregunta? En ese momento, empezamos a crear un diálogo a tres sobre las relaciones entre hombres y mujeres. Lleno de tópicos que intentamos desmontar, cada uno barriendo hacia su terreno.

Llega un momento que la mujer de treinta busca un padre para sus hijos, dice él. Asombrada, me cruzo de brazos y decido escuchar con atención. Él tipo comenta mi pose, cree que estoy a la defensiva. No, para nada, le digo un tanto nerviosa. Sólo escuchaba, me interesa lo que dices. Carla se esfuerza por contar que las dos tenemos una edad parecida, educadas bajo el mismo techo y con opiniones diferentes respecto a lo que él comenta. Seguimos escuchándonos con atención. Creo que a los tres nos interesa saber más sobre cómo se relacionan las personas a partir de los treinta. ¿De veras crees que somos tan diferentes a la generación de nuestros padres? ¿Cómo lo sabes si tu tenías nueve años?, comenta con cierta curiosidad. Bien, creo que más allá de la diferencia evidente entre ambas generaciones baso mi opinión en la relación actual con mis niñas de treinta. Desde lo que hablamos, negociamos y reflexionamos en infinidad de ocasiones mientras compartimos una copa de vino. En ese momento decido presentarme. Tengo 29 años y estoy escribiendo sobre ello. ¿De verdad? ¿Revista? ¿Blog?, pregunta él. Blog, algo personal, afirmo con cierta ilusión. Y sigo con mi opinión. Puede que algunas busquen un padre  para sus hijos. ¿Cuál es el problema? Además pienso que por otro lado, y sin ánimo de ofender, a ellos les llega un momento que empiezan a buscar una madre que les cuide, más que una pareja. Con esta afirmación se crea un silencio. Tranquilo, un momento de digestión de las propias palabras. Nos miramos con complicidad. Aparecen opiniones sobre lo que queremos cada uno de nosotros, acortando diferencias entre ambos sexos.

¿Cómo se llama el blog?, pregunta con cierto interés. El vals de la mariposa, le contesto orgullosa. En ese momento, mete la mano en el bolsillo de su pantalón y me pregunta si me puede hacer un regalo. Claro, por supuesto. Me encantan los detalles. Del bolsillo saca una mariposa de colores. Es pequeña y está agarrada a una horquilla de pelo. Me cuenta que se la regaló una chica esa misma noche. Que le encantaría poderla usar, pero no está seguro de las reacciones del resto de la gente al verlo con el clip sujetando su pelo… Así que decide regalármela, Carla me la coloca en un lado del flequillo, y le agradezco con una eterna sonrisa ese detalle. Aparentemente era un simple clip. Casualmente era una mariposa.

¿Seguro que era casualidad? Te leeré, sin duda, dijo al despedirse. Será un verdadero y sincero placer.

El vals de la mariposa.