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Muñequitas, bebés, cocinitas y vales regalo.

Llega la Navidad. Dios, que pereza de luces, lazos y polvorones. Gente, gente y más gente. Regalos, llamadas, cenas de empresa y disgustos al abrir el paquete y ver que los zapatos no sólo no son de tu número, sino que además son de color gris marronazo y que no me pegan ni en pintura. Que poca capacidad, madre mía. Con lo fácil que es hacerme un regalo a mí. Llevo mes y medio dando pistas, hasta he puesto la foto de París de fondo de pantalla. Hay que ser torpe.

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Nos juntaremos en casa de mi madre, y con la tontería de los niños pequeños, haremos el paripé. ¿Lo peor? La transformación en rosa del comedor de casa de mi madre. ¿Pueden dejar de regalar todo tipo de utensilios para criar mini madres cursis, pasteleras y renegadas amas de casa? Las muñecas nos han gustado a todas. Bueno, a mi no. ¿Recordáis lo que hice con mi Barbie? Era terrible la maldita rubia de plástico. Por otro lado, ahora que se han puesto las pilas con el color de piel para ser más interraciales que Kofi Annan, han decidido acortarles la falda, la camiseta y hasta las neuronas. Lo que si ha crecido son los morros, los pechos y las curvas. Que no falte.

El caso es que desde el bebé que se hacía caquitas no había visto nada igual hasta el bebé glotón. La idea es colocarte una especie de top en el pecho, y acercarte el muñeco para que beba de la leche de una niña de 7 años. De repente el bicho hace un movimiento con los labios, un tanto pervertido bajo mi punto de vista, y empieza a mamar. ¿Perdón? ¿Qué somos ahora, vacas? Pues podrían traer el delantal a manchitas blancas y negras. Al menos nos reiríamos al hacer muuuuu… Con un par de narices lo venden como educativo y responsable. Claro que sí, mujer. Tu aprende cuanto antes.banner-como

Mis sobrinas encantadas, claro. Cochecito, mantita, biberón, calienta biberón, calienta-calientabiberón, chupetes mil, pañales por si se le escapa algo, vestiditos, pantaloncitos, baberitos y demás detallitos que me ponen un tanto nerviosita. Es que al final acabamos todos hablando en diminutivo y parecemos gilipollas.

pTRUIB1-7072231dtNo, yo no soy de las que defiende que les regalemos camiones y G-mans a las niñas, pero de ahí a toda la batería de cocina, vajilla, cubertería, cubo de fregar, los guantes de látex talla 2, la escoba, el molde para las madalenas, la manga pastelera y hasta el trapo de cocina, hay un abismo. No las eduquemos para que sean  floreros, por favor. ¿Algún maletín de ejecutiva por ahí?

¿Yo? ¿Qué les regalo? Un vale. Sí, ya sé que es muy impersonal, y un tanto socorrido. Pero en el vale pone: Vale por un día entero con tu tía Jimena. Incluye chocolate, patatas fritas, peli, guerra de papel de WC, sesión de fotos payaseando la mañana y tortura de cosquillas. Y además, en fin de semana. Que podemos ir a dormir tarde. ¡Y sin padres! Que se ponen pesados… 

Al principio mis sobrinas fliparon, no sabían leer y el tono de mi hermana al contárselo no les hizo mucha gracia. Pero ahora se lo pasan en grande. El año pasado a la pequeña se le escapó el pipí de la risa en la tortura de cosquillas y ninguna supo como ponerle el pañal de baby pedorretas. Es lo que tiene la tía Ji.

¡Besos y sean responsables!

Jimena.