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Interacciones con Guille Faingold

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Estoy en el paro y no tengo paro. Dejé de currar hace cosa de año y medio. La empresa para la que trabajaba cerró hace 1 mes. Tengo 34, estoy casado con Marta, tengo dos peques, Martina de 3 que es LA JEFA y Àlex de 5 que es un tío estupendo. Actualmente me dedico a hacer fotos e intento llevar la casa. ¡Sí, soy amo de casa! O al menos lo intento. Bueno no, no llevo la casa, la lleva Marta. Me falta ese punto femenino para dejarlo todo perfecto. Pero aprenderé.

Te vemos constantemente fotografiando mujeres hermosas. ¿Qué les dirías a los que te envidian por ello?

Nadie me ha dicho que me envidie. Pero la envidia es mala. Prefiero que no lo hagan.

¿Y algo tipo: “vaya chicas tan guapas” o “que suerte trabajar con esos pivones”?

Jajajaja… Ahí, ¡insistiendo! Te diré que tengo lista de espera para aguantarme el flash. ¿Te sirve?

¿Cómo eres tú delante de una cámara?

Feo.

¿Serías capaz de sacar al hombre sexy que llevas dentro?

Totalmente incapaz. Yo sólo me disfrazo de bombero para mi mujer. Pero la verdad es que me molaría estar como un tren. ¡Tiene que ser divertido, coño!

Yo te he nominado a padre del año, ¿te quedas con la candidatura o te mereces el premio?

Me quedo con la candidatura. Ni de coña lo soy. De hecho soy bastante limitado 🙂

Aun así a menudo nos regalas estampas preciosas con tus peques en casa, camino al cole o agotados en el sofá después de un largo día.

Me encantan mis peques y me gusta que la gente los vea. Tengo un punto de exhibicionismo en eso. Estoy totalmente enganchado a instagram.

Y a la bella Martina.

La tía es guapa, sí. Ella es la que manda en casa, nos torea.
¿Un cuento de emergencia para situaciones desesperadas?

Uno chino… con mi mujer, cuando me he olvidado de hacer algo… jejeje. Si tienes alguno nuevo pásamelo.
¿Qué frase repites como padre que jamás creerías que ibas a decir? Algo así como, ostia ¿eso lo he dicho yo?

Una frase no. Pero cuando veía a la gente con niños comer del mismo plato que sus hijos pensaba: Guille, eso tu no lo harás… ¡2 TAZAS!

Recuerdo que preferías el premio en la categoría de marido del año, ¿deberíamos preguntarle a ella?

¡Sin duda! Eso sería EL PREMIO. Preguntadle, preguntadle…

Sabemos que eres un tipo enamorado. ¿Nos cuentas como empezó?

Jajaja. Dará que hablar. Yo trabajaba en la empresa de su padre. Y a su padre se le ocurrió la magnífica idea de que ella empezase a trabajar allí. Nos conocimos por teléfono y creo recordar que le monté una gimcana informática para organizar una cita.

Obviamente accedió

… Sí! Y oye… Hasta hoy y qué dure porque es una tía cojonuda.

¿Y qué hay del clásico miedo al compromiso de los hombres a los treinta?

Eso es una farsa. En cada cosa que quieres conseguir has de comprometerte. Además yo a los 30, ¡ya llevaba casado muchos años!

¿Por la Iglesia y todo eso?

Sí. Montar una boda permite darte cuenta de que el paso es muy importante, probablemente sea una tontería mía pero siempre he pensado que levantarse y decidir irse a vivir en pareja es demasiado precipitado… ¿Hacerlo por lo civil? Pues ni me lo planteé. Nunca he ido a una boda civil. Me casé por la iglesia porque mi mujer quería y porque a mi no me importaba en absoluto. Además, uno tiene raíces católicas y oye… tampoco está tan mal.

¿Qué le hace feliz a Guille Faingold?

Muchas cosas. Mi familia (mujer e hijos) y mis amigos. Lo que pasa es que no sé expresarlo.

¿Como se expresa la felicidad? ¿Simplemente con una sonrisa o eres de los que salta encima del sofá de vez en cuando?

Yo tengo que aprender a expresarla. Hay gente que lo hace de coña. Yo no. Pero eso no significa que no lo sea.

A los 34, casado, con dos hijos y fotógrafo de profesión. ¿Qué será lo siguiente?

Montar un blog… Y devolverte la putada 🙂

¡Vale! ¿Y qué me preguntarías?

¡Jajaja! No te voy a dar pistas.

By Jimena.

Para ver el trabajo de Guille Faingold www.guillefaingold.com y en su fan page de facebook

La noche que me quieras…

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“La trato como una princesa. Aquí no le falta de nada”.

Al llegar a casa me puse a investigar.

Ella Mónica. Él, Marcos. 65 años casados.

Buenos Aires. Alzheimer. Vida. Amor. Princesa. Muerte.

Un joven argentino fotografió la relación de sus abuelos desde el momento en el que a ella, a los 84 años, le diagnosticaron la terrible enfermedad.

Marcos dejó de cuidarse a sí mismo para quedar a entera disposición de su amada esposa. Pasó horas, días y meses alimentando, curando y acompañando a Mónica en sus momentos más duros en los que cada vez recordaba menos.

Una simple caricia les conectaba, se comunicaba con ella a través de la mirada. Ella dejó incluso de saber quien era ese señor que restaba permanentemente al lado de su cama. Le hacía su comida, se la daba, incluso era responsable de los momentos de máxima intimidad de su chica. ¿Dónde estará mejor que aquí?, decía.

Plantada delante de una serie de seis imágenes me concentro en leer que significan esas manos, esas arrugas, una facción desgastada por el dolor más que por el paso del tiempo. Y me detengo en una frase: “La trato como una princesa. Aquí no le falta de nada”.

Hasta el último de sus días fue princesa por decisión propia. Y por la de su compañero, pienso.

De nuevo se cruza una princesa en mi vida. Esta vez regada por un tango, “el día que me quieras” que puso melodía a la historia de amor más bella de la que escuché hablar en los últimos tiempos.

Mónica, descanse en paz. Ese día llegó. Se vistió de fiesta con su mejor color. Y gracias a su nieto, algunos pudimos ser esas estrellas celosas que los miramos al pasar, bajo el azul del cielo, con ese rayo misterioso y el nido en su pelo. Algo más que ensueño, mucho más que una noche de amor. Luciérnagas curiosas, que vimos y confirmamos cuál fue su consuelo.

Les invito a ser testigos de esta historia. Alejandro Kirchuk, 1r premio de fotografía en la categoría Vida Cotidiana, World Press Photo 2012, nos lo muestra en su página personal.

http://www.alejandrokirchuk.com.ar/reportaje.php?id=1

Sigan creyendo, ésta podría ser su noche misteriosa.

Jimena.

Se busca princesa

Tenemos su corona. Estamos buscando princesas del S.XXI, mujeres (u hombres) que se sientan princesa, que hayan pensado en alguna ocasión: Yo soy una princesa y quiero sentirme princesa el resto de los días de mi vida.

Princesas lloronas, princesas blandengues. Princesas de día y princesas de noche. Princesas de tacón, princesas que cogen el metro para ir a trabajar y princesas que van en taxi. Princesas cotillas que cuentan los secretos de palacio, princesas prudentes y tímidas que jamás abrirían la boca ante un desconocido. Princesas de plumero, princesas de pastel y princesas de marca blanca. Princesas de cuento y princesas de manual. Princesas de capa rosa con lazos brillantes, princesas de cazadora negra con tachuelas y calaveras. Princesas malitas y princesas malotas. Princesas que llevan botas con cordones y princesas con bailarinas de estrellas. Princesas que viven en la torre encerradas y ya no recuerdan que son princesas. Princesas de alfombra roja que toman té bajo la sombrilla en su jardín. Princesas que cierran bares y beben tequila sin limón. Princesas que guardan su corona en un cofre bajo llave y aquellas que tienen un loro exótico de mascota. Princesas que a su vez tienen princesitas. Princesas con príncipe y princesas con rana. Princesas de palacio y princesas de cabaña. Princesas de ciudad, de bosque y de lejano desierto. Princesas que cantan bajo la ducha y rompen los cristales. Princesas de rutina, princesas por sorpresa, princesas desconocidas, princesas misterio y princesas payasa.

Princesas de un día, princesas de por vida.

Queremos hacer una serie de fotografías para mostrar la princesa del S.XXI y para ello os necesitamos. Nuestra intención es clara cuando hablamos de ser princesas. Hay quien aun se imagina que la princesa solo viste de rosa, se rodea de siete enanitos o perdió un zapato al salir de una fiesta. Y es cierto, algunas visten de rosa pero suelen andar firmes con los pies (vestidos por ambos zapatos) en el suelo, incluso pasadas las doce. Buscamos mujeres reales que vivan su día a día con sus buenos y malos ratitos, pero que además, en algún momento de esa jornada, se guiñen un ojo ante el espejo y se digan susurrando: ¡Buenos días, princesa!

Nosotras ponemos la corona, vosotras a la princesa.

Y claro, ahora llega ese momento en que decís, yo soy una princesa, pero me da vergüenza una cámara. Normal, al principio impresiona un poco pero ese trabajo vendrá después. La propuesta es sencilla, si os apetece nos lo decís y nosotras ponemos el resto.

La opción B es: conozco una princesa que seguro le encantará participar. ¡Genial! La queremos entre nosotras. Cuéntaselo a todas las princesas que conozcas. Y poneros en contacto vía blog, Facebook o Twitter.

La versión para príncipe saldrá en función de los resultados que obtengamos de ésta primera sesión.

¿Los resultados? Os lo contamos más adelante.

Gracias por vuestra participación, interés o atención. Besos y abrazos.

El vals de la mariposa

Preboda, boda y divorcio

Buenos días, llamaba para pedir un presupuesto. Mi prima se casa. Sí, yo tampoco lo entiendo. Pero en fin, ya es mayorcita, ella sabrá. No, yo no. Esas cosas no las hago.

El caso es que alguna de las amigas tuvo la genialidad de regalarle el reportaje de fotos, para que no olvide jamás el día más feliz de su vida. Claro está que con el bicho que tendrá de marido difícilmente olvide el día que decidió ponerle un anillo a conjunto con el suyo.

He visto por ahí que la gente se hace también una sesión previa a la boda, sí, uno de esos books que se hacen llamar preboda. ¿Qué ofertas tienen ustedes? ¿Hacen pack? Piense que como luego la cosa salga mal me voy a estar arrepintiendo toda la vida de haberme gastado los dineros en saco roto.

La sesión de la preboda la hacen ustedes en un entorno romántico, ¿no? Tipo playa, bosque o centro comercial. Ya. Y necesitan varios cambios de ropa, para que ella no repita modelito. Sí, me imagino que ver treinta fotos de una misma repitiendo tejanos y camiseta estampada tiene que ser duro. Claro, tomo nota. Y él, ¿Qué ropa debe ponerse? ¿Que vaya cómodo? Ni hablar, que es capaz de aparecer en bañador y como cambio de ropa llevar un pantalón de chándal. Sí, quedamos que irá arregladito. Ya se lo explicaré todo.

Oiga, y el día de la boda ¿va usted a hacer un reportaje tipo una foto por invitado? Ah, que eso ya no se lleva. Y ¿no le irá a poner un fondo difuminado a modo de envoltorio nublado con los novios en el centro? Qué eso tampoco se lleva. Disculpe mi ignorancia, hace tiempo que no me caso y he perdido la práctica. A mi me encantan las caras de los novios, cuando hora y media después de que haya empezado la sesión de fotos están a punto de abandonar el restaurante, los invitados y su día feliz, sin haber probado bocado.

Dice usted que le va más fotografiar detalles. En plan los anillos, el beso o la cara de la suegra de mi prima cuando su querido hijo pronuncie el sí quiero. Sí, esa será la foto de portada, sin duda. No se la pierda, yo ya le diré quien es la suegra. Suele llevar el moño más pomposo del evento. La reconocerá enseguida.

Ah, ¿qué todavía hay más? Está si que es buena. En caso de separación en un periodo de dos años posteriores a la boda, ustedes incluyen el reportaje de la expareja por separado. Ah, pues se lo diré a mi prima. Claro, lo entiendo. Así luego pueden colgar el álbum “divorciada” en Facebook para que sus 532 amigos (incluido el ex) vean lo buenorra que está, ahora que se ha separado.

¿Que qué me parece? Una modernidad algo cruel, la verdad. Aun así, teniendo en cuenta los tiempos que corren, creo que está usted contratado. ¿Cuándo quedamos?

Jimena