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Astrid y la ensaimada

Ritual antes de la fiebre del sábado noche:

Empiezo con el baño, la exfoliación, la mascarilla y la crema suavizante. Después de secarme, acostumbro a hacerme la cera en el bigotillo (suena más fino que bigote…) y para que no me salga ningún granito me pongo un poco de polvos talco y así van haciendo efecto mientras paso a la siguiente fase. Sigo con la crema de la cara, la crema de los ojos, la crema hidratante para el cuerpo y la crema para los pies. Después doy  paso a las pinzas que siempre encuentran algún pelo perdido que arrancar. Seguidamente toca ponerse el maquillaje, operación digna de doctorado ya que se necesita el tapa-ojeras, la base, el iluminador, la sombra de ojos, el rímel y el colorete. Finalmente queda el secador, otro máster para poder decir que simplemente has tardado dos minutos en peinarte cuando realmente has utilizado el secador, más la plancha y finalmente un toque de cera para ese mechón rebelde que me hace plantear, en más de una ocasión, el rapado al cero.

Total, que luego me queda vestirme y por último sacarme los polvos talco de la cara, ya que, después del rato que llevo, la rojez debería haber desaparecido.

El sábado pasado ocurrió algo terrible. Me dediqué unas dos horas a estar divina de la muerte, pero se me pasó por alto un detalle importante…

Antes de acabar de arreglarme se puso a llover. Así que el ritual se quebró. Me puse a recoger la ropa del tendedero pensando que ya llegaba tarde a la cena mariposil y cuando acabé de recoger toda la ropa cogí el bolso, las llaves y el casco y me fui pitando a la Pepita.

Lo mejor de todo es que pensaba: ¡Esta noche triunfo! ¡Estoy estupenda! Me sentía observada, y eso me hacía sentir bien…

Aparqué corriendo la moto, y entré con paso firme al restaurante. Vi a las maripositas, ya esperándome, y bueno, la excusa saltaba a la vista, así que me dirigí a ellas.

Sólo decir que la primera pregunta de Jimena al verme fue: ¿Qué te acabas de comer una ensaimada?

Después del ridículo máximo sólo pude responder: Sí,  y estaba muy rica.

Cosas que pasan.

Astrid.