Archivo de la categoría: El vals de la mariposa

Mi versión de lo nuestro (III). Primera noche en India.

Índia I

Recibí respuesta de Pablo. Me deseaba suerte, me pedía perdón por su eterno analfabetismo emocional y me prometía la espera. Lo recibí la primera noche en Delhi, en la recepción de un pequeño hostal rodeada de viajeros cargados hasta las cejas y de gente local que movía su cabeza a ambos lados, con un significado que aún no había sido capaz de descifrar.

No contesté aquella noche, era demasiado pronto, y Pablo no merecía saber de mí, todavía no. De hecho, la verdad es que era yo la que no quería contar nada de momento, supongo que por una sencilla razón: aún no tenía nada interesante que ofrecer. Estaba en periodo de prueba, llevaba apenas unas horas y el calor me asfixiaba de tal manera que me impedía pensar con claridad.

Al entrar en el hotel, mientras esperaba mi turno para hacer el registro, decidí asomar la cabeza a la calle. Veía poco, estaba demasiado oscuro y no descubrí ninguna farola a lo largo de varios metros de algo parecido al asfalto. De pronto un señor, imagino que con cierta amabilidad que no recuerdo, me rodeó con su brazo, y agarrándome del hombro me acompañó de nuevo al mostrador, convenciéndome, con cierta autoridad, de que al día siguiente podría ver las calles mucho más animadas. Intuí que no querían presenciar a una turista blanca e histérica, corriendo por su hotel, pidiendo a gritos salir de allí. Así que se aseguró que no sacara demasiado la nariz por aquel caótico barrio.

Decidí preocuparme por escapar de aquella terrible capital inundada de turistas buscadores de energía. Opté por algo sencillo, un tren al alba me llevaría a las puertas de la ciudad rosa, allí me esperaba un coche para trasladarme a un pequeño pueblo del centro de Rajastán, dónde a su vez me esperaban otros viajeros que querían acompañarme en los primeros pasos de mi ruta.

Aquella noche, estirada en la cama, envuelta en mis propias sábanas, me costó conciliar el sueño. Ensayé varias posibles respuestas, sin embargo tenía la seguridad que no enviaría ninguna. ¿Si lo echaba de menos? Muchísimo, más de lo que me hubiera gustado. Pero no quería mostrar mi añoranza, a nadie, y menos a Pablo.

A miles de kilómetros de mi casa, en el callejón de una inmensa capital a la que había llegado en plena noche de luna llena, inmersa en un hotelucho rodeado de ruinas, a las puertas de un mercado local, y bajo un manto de oscuridad y desconocidos, muy lejos de mi círculo de confort, echaba de menos muchas cosas. Pero, es cierto que la opción de dormir abrazada al que había sido mi chico en los últimos años, era una de las mejores.

La media pastilla que me había tomado para asegurarme el sueño, empezó a hacer sus efectos. Las letras de mi teléfono móvil se desdoblaban y yo empezaba a perder de vista la pared, incluso sus descarados habitantes parecían ignorarme al fin. Poco a poco, mientras dejaba la mente en blanco, me quedé dormida, dando por acabada mi primera noche en India.

Miranda.

Texto de Jimena. Fotografía de María Chamón, Mi primera noche en India.

Anuncios

Entrevista 2.0 con… Nacho de Bufalá

Nacho

Nacho de Bufala, 38 años. Es director comercial de ORUS ENERGIA, una empresa comercializadora de gas natural. Se declara triatleta y deportista amateur, algo más que un apasionado del deporte en general. Un tipo que admite no tener secretos, aunque debo reconocer que, así, entre nosotras, no nos lo hemos creído…

Padre. Marido. Exmarido. Triatleta. ¿Por ese orden?

Padre, pareja y triatleta, entre tu y yo… Lo de triatleta me tira mucho… Pero he aprendido a combinarlo para cubrir todas mis facetas.

Hace poco vimos un tatuaje. ¿La C de?

Claudia, lo mejor que me ha pasado en la VIDA… Desde hacía muchos años tenía claro que me quería hacer un tattoo, pero también que debía ser especial. Al nacer mi hija Claudia, tuve claro que sería algo sobre ella. Ver la “C” tatuada es como si estuviera siempre conmigo. Además al conocer a Cati, casualidades de la vida, comparten la misma inicial. Decidí que me haría un tatuaje con ese doble sentido.

¿Y ya sabes que los tatuajes son para siempre?

Sí, por eso es una C… Sé que NUNCA me arrepentiré… ¡¡NUNCA!! “She never fails me”.

Nos encanta ver como crece Claudia desde tus fotos de Instagram. ¿Hay muchas tomas falsas antes de publicar?

¡Ni una! Bueno, a no ser que salga borrosa… Pero no se trata de vender sino de mostrar, y con Claudia es fácil.

Y tu niña se hace mayor…

No te das cuenta de lo rápido que pasa el tiempo cuando tienes un hijo. Y ahora han pasado casi nueve años. Crece a una velocidad increible, es una niña muy madura, supongo que algo tiene que ver el hecho que sea la hermana mayor. El otro día, sin ir más lejos, le preguntaba qué querría por su cumpleaños, pensé en una muñeca o algo así, y me dijo: “papá, yo ya no juego con muñecas”. Parece mentira, empieza a decidir qué ropa quiere ponerse, la que tiene se le queda pequeña enseguida… Está a punto de perder la inocencia y entrar en una edad más adulta, pero aun me dice que me quiere. Es fantástica.

Tu otra pasión: el deporte. ¿Obsesión o forma de vida?

Forma de vida con algo de obsesión, es irremediable, me apasiona tanto que me obsesiona no poder hacer deporte, pero la defino como una obsesión buena, “controlada”, no de esas que te apartan de todo lo demás.

¿Cómo lo combinas con un trabajo al que le debes dedicar muchas horas?

Es cierto que empiezo a trabajar muy temprano y a menudo viajo fuera también por trabajo. Entonces me preparo el planning semanal y si sé que el miércoles me toca natación y estaré en Zaragoza, meto el equipo en la maleta y procuro que no haya excusas. Si hay un día que sé que el horario va a ser intenso, me pongo el despertador un poco antes y madrugo para ir a nadar. Hago lo posible por integrar el deporte a mi día a día, sin que nada me impida salir a correr, a nadar o ir en bicicleta.

Los que te conocemos desde hace años vemos evidente un cambio en tí. ¿Podemos hablar de tu pasado?

Claro, nada que esconder ni de lo que renegar. Estoy donde estoy y tengo lo que tengo gracias y por culpa de mi pasado… Y muy orgulloso de ello 😉

nacho texto

¿Quién era Nacho hace unos años?

Era el mismo que ahora pero más inmaduro en mucho aspectos, falto de experiencia… Y luego también influyen los errores y los palos que te da la vida… Pero lo dicho, sigo siendo el mismo aunque con otro paisaje, entorno o decorado.

Errores ¿muchos?

Muchos a nivel sentimental, claro. Per procuro no cometerlos dos veces, al menos debo aprender de ellos. A nivel material también he cambiado respecto a momentos anteriores de mi vida. Antes me apetecía tener lo último que había salido al mercado o caprichos tecnológicos… Ahora ya no. Eso me da igual. En este sentido he aprendido a valorar otras cosas, sobretodo cuando tienes una hija. La salud, la familia… Siempre he sido muy familiar, para mí los míos son muy importantes. Si sé que ellos están bien, mi hija está bien y a nivel deportivo está todo bien, el resto es menos importante.

Tiene que haber un punto de inflexión que te hizo virar el rumbo…

La peor época de mi vida fue mi divorcio, sin duda. Pero con el tiempo me di cuenta como había gente de mi entorno con problemas de salud, inestabilidad laboral… Con la distancia te das cuenta que hay problemas más graves que los tuyos. Pienso que la experiencia es un grado importante, para lo bueno y lo malo, claro.

¿Qué provocó el cambio?

La propia vida te obliga a cambiar a no ser que seas un inconsciente y no quieras madurar. El divorcio fue un palo muy grande, pero si eres honesto lo corriges y lo aplicas a tu pareja actual, intentas tener más mano izquierda, a relativizar, a quitar hierro al asunto, valoras cosas más positivas… También creo que es importante tocar con los pies en el suelo y darte cuenta que la persona ideal no existe. Entonces dejas de reclamar a la otra persona lo que no has tenido en relaciones anteriores.

Miramos hacia adelante y te vemos disfrutar.

Siempre he disfrutado… No soy capaz de hacer nada sin disfrutar de ello… Lo haría tan sólo dos minutos.

En esa felicidad, parte de la responsabilidad recae en una pareja estable con quien compartes miles de instantes en tu día a día…

De Cati me enganchó la broma y el deporte. Nos divertimos juntos, y el sentido del humor es básico. He aprendido que la pareja ideal no existe, querer encontrar a la princesa perfecta es absurdo, todos tenemos cosas y yo el primero. Así que no se puede exigir la perfección. No dejas de tener altos y bajos, aun así debes ser tú mismo el que quiera adaptarse, ceder y entender a la otra persona, es recíproco.

Un gran aprendizaje…

Sino lo haces así es imposible. Hay que adaptarse para no quedarse sólo, aunque no digo que sea malo estarlo, simplemente yo quería esto y he optado por adaptarme. Hasta tenemos un gatito, algo que nunca había imaginado, no me gustaban nada… Se llama Iron, como no podía ser de otra manera.

Así que entendió lo tuyo con el deporte…

Ella me ha acompañado a muchos Ironmans y eso nos ha unido aún más. Cati, al principio, iba al gimnasio y poco a poco se ha ido aficionando a practicarlo, es increíble cómo ha ido superando retos y también ha participado en sus primeras carreras. En este sentido también nos hemos entendido y hemos compartido momentos muy chulos.

Y ¿qué hay más allá del deporte?

Viajes. Yo no había invertido jamás demasiado tiempo ni dinero en viajar. Pero para Cati es importante. Lo que para mí es la bicicleta, para ella es poder viajar. Intentamos salir al menos un par de veces al año, solos o con amigos, pero sirve para desconectar de verdad. A ella le hace mucha ilusión y yo he aprendido a disfrutarlo, después nos quedan miles de fotos y me parecen un bonito recuerdo. Si cuando hago un ironman ella está ahí conmigo, yo he aprendido a estar para ella. Esto es lo que me ha dado la relación, el Nacho de hace unos años se hubiera quedado subido en la bici. Y debo reconocer que disfruto mucho más de lo que imaginaba.

¿Planes de aumentar la familia?

De momento no. A día de hoy, me refiero. Más adelante quizás sí. Cati y Claudia se llevan genial, no me importaría…

Pregunta obligada en el Vals: ¿Cómo es el Nacho amante?

100% pasion, detallista, generoso, con carácter, comunicativo y sin miedo a pedir perdón… Muy importante cuando es obvio que uno no es perfecto y también comete errores.

¡Gracias!

A ti Jimena… Por cierto, ¿puedo irme ya a correr?

Entrevista de Jimena. 

¿Y quién es la otra?

Con ella quería hablar. Necesito decirle algo.

Sí, es urgente.

El dolor de ella I

Lo entiendo pero necesito explicarle.

No es lo que ella cree. Nada que ver con lo que oyó.

Ni con lo que leyó.

Por favor, déjeme que le cuente.

No, yo no tengo la culpa pero quizás pueda ayudar a aclarar algunas cosas.

No cenamos juntos desde hace siglos.

Sí, nos vimos hace un par de semanas.

En mi casa.

No, a su casa no subí más que una vez, tenía respeto por los espacios comunes.

Respeto, sí. He dicho respeto.

Yo sabía que ella existía, y habló sobre la relación en algunas ocasiones. Se le veía feliz.

Lo lamento, pero yo estaba antes, ella también sabía de mí.

Y eso debería entenderlo.

Está bien, no puedo exigir nada. Lo entiendo.

Pero permítame insistir, entre ellos había algo más que no funcionaba, y no tenía nada que ver conmigo.

No, no fuimos capaces de cerrar una etapa de más de diez años.

Dígale que ella tiene algo que yo no conseguí.

Convivían juntos, se levantaba con él cada mañana. ¿Sabe lo que eso significa?

La eligió a ella, y quiero que lo oiga de mi propia voz.

Debe convencerla que hable conmigo, por favor.

Sólo quiero que sepa que me duele que haya sufrido.

Entiendo que leer una conversación así no debe ser fácil.

Me hago a la idea.

Sé todo el sufrimiento que le podría haber ahorrado.

Sin embargo, ahora ya sabe lo que tiene.

Él es así, siempre lo ha sido, y no cambiará.

Sí, sí. La dejo en paz. No quiero revolver más porquería.

¿Sabe que me ha dicho?

Está convencido que ella volverá. Aunque no le ha prometido nada, para evitarse la responsabilidad de no cumplirlo.

¿Lo nuestro? Sólo ha tomado una decisión, poner distancia entre nosotros.

No, no es definitivo, sólo hasta que vuelva a pasar. Hasta que nos volvamos a encontrar.

Es un frágil parche para evitar la tentación. No nos vemos, no nos tenemos delante y no nos arriesgamos. Sin embargo, seguimos sintiendo.

Y si ha resistido tantas lluvias, creo que una tormenta más la aguantará sin dificultades.

¿No cree?

Piénselo. Sigue siendo un maldito egoísta.

Pero la quiere.

Quiere estar con ella.

Nosotros vivimos de recuerdos. Su presente está con ella.

Espero que le haga llegar lo que le he contado. En usted confiará.

¿Sí? ¿Está seguro? Gracias. Muchas gracias. Es usted muy amable.

El dolor de ella II

¿Alejandra?

Hola. ¿Cómo estás?

Lo siento.

Jimena.

Fotografía de Alba Ruperez  albaruperez.tumblr.com

Oda a los besos inocentes

calla-lilly-mapplethorpe

Sólo besos y a dormir, me dijo. Y yo le dije: ¿estás seguro? Tú mismo. Y con esa condición nos fuimos a la cama, sabiendo que con esa sencilla intención ya me notaba húmeda tan sólo al pensar que me quedaría con el caramelo en la boca, jadeante y sudada de puro placer.

Nos desnudamos al completo. Dos cuerpos lisos, sin nada más que nuestras miradas lascivas y nuestras intenciones más perversas.

Me dio el primer beso en la mejilla, lento, intenso, suave y largo, muy largo. Notaba el olor de su aliento y me ponía, obvio que me ponía. El segundo fue en la frente, igual, eterno.

No podíamos utilizar las manos así que decidió atarme al cabezal con mi propio sujetador, estaba vendida, y me gustaba. Mucho.

a72a525e

Tampoco podíamos utilizar nuestros cuerpos para rozarnos, sólo dulces  e inocentes besos. Ese era el trato.

Y siguió acercándose a la comisura de mi boca, rozó el extremo izquierdo de mis labios y noté su lengua, un breve instante, pero la noté, siguió en el otro lado y otra vez la noté, caliente. Y mi mente iba a mil por hora imaginando como sería sentirla toda en la boca, con fuerza, jadeando a la vez, y esa prohibición hacía que humedeciera aún más mis bragas, porque el pacto eran besos, inocentes besos.

Llegó el turno del cuello y la pesadilla llegó con él. Oí un gemido seco de su garganta y me excité más, sabía que se estaba controlando y eso hacía que yo me resistiera a desprenderme de mis ataduras, pero no podía, mis manos estaban bien atadas y mi impotencia me descontrolaba.

Me lanzaba hacia él y me paraba, me agarraba de la cadera para que dejara de arquearme y yo sólo quería acercar mi sexo contra su piel, pero se apartaba.

Siguió por mi nuca y su aliento refrescaba la saliva que dejaba instalada en mi piel. Volvía a arquearme y volvía a apartarse, sólo notaba aire, y aire es lo único que me faltaba.robert_mapplethorpe_calla_lily_1986

Se deslizó por mis pechos, sin llegar a rozar mis pezones, sólo besos, inocentes besos,  máxima tortura, sin piedad. Besos lentos, pausados, rítmicos hasta la saciedad, y la lentitud me quemaba de nuevo, mi sexo se hinchaba por momentos y como un imán, de nuevo buscaba su piel, su sexo, y se apartaba de nuevo.

Llegó hasta el ombligo, lamía mi vientre y su jadeo enfriaba de nuevo su paso y yo no podía más, necesitaba contacto, presión.

Siguió hacia mi sexo, sabía que llegaría hasta allí y notaría como el placer me regalaba un escalofrío. Pero no fue así, se saltó el peaje para concentrarse en la parte interior de mis muslos. Llegó hasta mi ingle, rozando uno de mis labios y me besó de nuevo, beso inocente, lento, universal y yo sólo notaba como mi sexo ardía y palpitaba de la presión, quería su lengua dentro de mí, quería que me comiera, que me mordiera, incluso hubiera aceptado que me arrancara un pedazo de piel con tal de sentir algo más que su aliento.
Pero todavía no, porque eran besos inocentes, lugar prohibido para este juego masoquista, así que sólo podía aspirar a notar su roce constante y caliente que pasaba de un lado a otro saltándose el puto peaje a mi placer, y así siguió. Sólo mi imaginación traicionera me llevaba a la oscuridad de mi sexo porque no podía hacer nada, estaba vendida.

Al fin se despistó, se traicionó y rozó sus labios, un simple roce y entonces fue cuando estallé, saqué las fuerzas contenidas durante mi  captura infructuosa hasta al momento, y, pensando en que el puto juego ya había llegado a su fin, forcé con él hasta sentarme encima suyo y susurrarle levemente al oído: ahora llega mi turno…

Con todos ustedes,

Mía.

Fotografía de Robert Mapplethorpe

Se busca princesa

Tenemos su corona. Estamos buscando princesas del S.XXI, mujeres (u hombres) que se sientan princesa, que hayan pensado en alguna ocasión: Yo soy una princesa y quiero sentirme princesa el resto de los días de mi vida.

Princesas lloronas, princesas blandengues. Princesas de día y princesas de noche. Princesas de tacón, princesas que cogen el metro para ir a trabajar y princesas que van en taxi. Princesas cotillas que cuentan los secretos de palacio, princesas prudentes y tímidas que jamás abrirían la boca ante un desconocido. Princesas de plumero, princesas de pastel y princesas de marca blanca. Princesas de cuento y princesas de manual. Princesas de capa rosa con lazos brillantes, princesas de cazadora negra con tachuelas y calaveras. Princesas malitas y princesas malotas. Princesas que llevan botas con cordones y princesas con bailarinas de estrellas. Princesas que viven en la torre encerradas y ya no recuerdan que son princesas. Princesas de alfombra roja que toman té bajo la sombrilla en su jardín. Princesas que cierran bares y beben tequila sin limón. Princesas que guardan su corona en un cofre bajo llave y aquellas que tienen un loro exótico de mascota. Princesas que a su vez tienen princesitas. Princesas con príncipe y princesas con rana. Princesas de palacio y princesas de cabaña. Princesas de ciudad, de bosque y de lejano desierto. Princesas que cantan bajo la ducha y rompen los cristales. Princesas de rutina, princesas por sorpresa, princesas desconocidas, princesas misterio y princesas payasa.

Princesas de un día, princesas de por vida.

Queremos hacer una serie de fotografías para mostrar la princesa del S.XXI y para ello os necesitamos. Nuestra intención es clara cuando hablamos de ser princesas. Hay quien aun se imagina que la princesa solo viste de rosa, se rodea de siete enanitos o perdió un zapato al salir de una fiesta. Y es cierto, algunas visten de rosa pero suelen andar firmes con los pies (vestidos por ambos zapatos) en el suelo, incluso pasadas las doce. Buscamos mujeres reales que vivan su día a día con sus buenos y malos ratitos, pero que además, en algún momento de esa jornada, se guiñen un ojo ante el espejo y se digan susurrando: ¡Buenos días, princesa!

Nosotras ponemos la corona, vosotras a la princesa.

Y claro, ahora llega ese momento en que decís, yo soy una princesa, pero me da vergüenza una cámara. Normal, al principio impresiona un poco pero ese trabajo vendrá después. La propuesta es sencilla, si os apetece nos lo decís y nosotras ponemos el resto.

La opción B es: conozco una princesa que seguro le encantará participar. ¡Genial! La queremos entre nosotras. Cuéntaselo a todas las princesas que conozcas. Y poneros en contacto vía blog, Facebook o Twitter.

La versión para príncipe saldrá en función de los resultados que obtengamos de ésta primera sesión.

¿Los resultados? Os lo contamos más adelante.

Gracias por vuestra participación, interés o atención. Besos y abrazos.

El vals de la mariposa