Los amantes mariposa

Hoy os voy a contar un cuento. Igual lo he contado miles de veces ya. Pero es un cuento de verdad, un cuento de amor. Una historia construida como leyenda oriental que se sitúa a caballo entre una pequeña población rural de Japón y cualquier gran ciudad que presida el mismo país.

La protagonista es Naoko, una joven de 14 años que vive a las órdenes de un padre viudo y déspota que pretende lo mejor para su hija. Debe abandonar su pueblecito natal para dirigirse a la ciudad que la enseñará a ser mujer casadera. En contra del deseo de esa niña la enseñarán a servir bien el té, aprenderá el arte de bailar abanicos y conocerá el momento exacto en el que debe sentarse o simplemente sonreír.

A Naoko, disgustada con esta forzada tesitura, se le ocurre algo para poder estudiar en la universidad y dejar a un lado la voluntad de su progenitor. Decide que cambiará su kimono de mujer por uno de su padre para hacerse pasar por hombre en cuanto llegue a Kioto.

Paseando por sus estresantes calles, se encuentra con Kamo, un chico algo mayor que ella con el que va a coincidir en la universidad. En seguida se hacen buenos amigos. Pasan a compartir literatura, tiempo, cerezas y habitación. Se escriben kaikus mientras dudan de sus confusos sentimientos. Conocen la felicidad estando cerca el uno del otro, los cerezos han florecido temprano esta vez. La libertad, los nenúfares y las estrellas llenan su historia de color y deseo, como si de amor se tratase.

Una desafortunada mañana llega un mensaje para Naoko. La reclaman en su villa natal donde descubre que tal petición de regreso no es sino para casarla con un apuesto desconocido. Naoko permanece sumida y encerrada en su habitación, mientras Kamo, que ha descubierto el amor de su princesa, huye a caballo a recoger a su amada.

Al llegar a la casa Kamo se encuentra con la frialdad de la criada quien le convence de que la felicidad de Naoko está junto a otro hombre con el que se casará en unos días. Si bien quiere que ella sea feliz, deberá dejarla en paz.

El joven enamorado respeta la decisión de su amada y su tristeza desemboca en una repentina y dolorosa muerte.

Al enterarse Naoko, la noche antes de su boda, implora a su padre para que permita despedirse de su amado. Vestida con su kimono blanco, sin derramar una lágrima, la joven se acerca a la tumba. Bajo la atenta mirada de su padre, en una noche de brutal tempestad, Naoko se deja caer sobre la lápida de su querido Kamo. De repente, un trueno de ruido ensordecedor atraviesa el cielo para agrietar la tumba. Naoko se precipita dentro de ella en cuerpo y alma.

En un abrir y cerrar de ojos, la piedra se vuelve a cerrar y un sol radiante ilumina de repente el jardín.

Dos mariposas se escapan de una última grieta de la tumba. Revolotean unidas, vuelan hacia el cielo azul, se aman finalmente, en libertad.

Y cuento contado…

Jimena

Una cosa más, yo sé de alguien que se tatuó dos mariposas azules cuando conoció esta historia. Y sigue creyendo en su cuento particular.

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