¿Se nos pasa el arroz?

Leo en el INE que la edad media de mujeres que tienen su primer hijo se eleva a 31,3 años. En el caso de las españolas, se plantan en los 32. Así que El Vals tiene algo que decir a todo esto, ya que da de pleno en la intención de nuestro blog en redefinir a la mujer de alrededor de 30.

¿Qué nos pasa antes de alcanzar los treinta respecto a la maternidad? La mayoría, la vemos lejos aún. Tenemos mucho por hacer antes de ser madres. Esta idea va unida a la actual dificultad del género femenino en conciliar familia y empleo. Si no están de acuerdo, lean el artículo del país “Joven, y para colmo, mujer”  en la sección de reportajes #nimileurista que está dedicando el diario a esta polémica. Se unen esta vez a los tópicos de que la gente joven cobra poco y mal, el hecho que las mujeres aún cobran menos (diferencias de hasta un 16%) y además ocupan puestos de trabajo en los que le exigen una flexibilidad que no pueden mantener.

¿Tenemos mucho que hacer es incompatible con ser madre? En ocasiones sí. Por limitación de espacio en el blog, utilizaré un ejemplo concreto, pero estoy convencida que este tema dará para más de un post (no comentaré nada aún sobre los datos de nupcialidad, pero no por falta de ganas).

Mujer de 32, soltera, se reincorpora en el mercado laboral en un puesto en el que por fin encaja. Gracias a ese puesto de trabajo empieza a sentirse libre, realizada, adquiere independencia, cierto poder económico, incluso se da cuenta que el trabajo dignifica (¡Bien por ella!) Un ejemplo de entre mil. Le añadimos que ya ha encontrado su sitio. Así que renuncia a viajar y conocer mundo, entre otras cosas. Pero se topa de frente con su reloj biológico, y sin que sea el suyo, se topa con el reloj biológico de la sociedad, tic-tac… Vaya, tendrá que buscar pareja, compaginarlo con ese trabajo que además le permite viajar por Europa (un sueño, para ella) y ponerse en el asunto en cuestión.

Reconozco en todo esto varios inconvenientes. El primero, el de la pareja. No nos quedaremos con el primero que pase para cubrir esa necesidad “biológica”. Ya hemos visto el cartel de FRACASO de la esquina, gracias. Siga buscando.

La opción B es ser madre soltera. Ante todo, prepare dinero suficiente y mantenga un discurso convincente de que no es usted “rarita” sino que, simplemente quiere ser madre antes que esposa.

Ahora viene la parte en la que le comenta a su jefe/a su decisión de ser madre. Pongamos que lo entiende (¡Bien por su jefe!). Pero ¿cómo combina esa chica de 32 los viajes de trabajo, los de placer, los horarios en la oficina, su vida social con sus relaciones sexuales, sus aficiones, su nueva maternidad, poner lavadoras, hacer la compra…? ¿Cómo no morir en el intento?

¡Bien, lo tiene jodido, bonita! Aunque no imposible. Se me ocurren un par de ideas:

La primera es darle un golpe al cristal del reloj biológico. El tic-tac de las agujas empezaba a ponerme de los nervios.

La segunda es que se lo tome usted con calma señorita. En algún momento los abuelos seguirán siendo jóvenes a los 70 y dejarán de estar de viaje o de crucero, las pensiones no darán para tanto.

El vals de la mariposa

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10 pensamientos en “¿Se nos pasa el arroz?

  1. Natalia

    Tengo dudas respecto a la tiranía del reloj biológico. ¿por qué no disfrutar, como de otras etapas de la vida? En mi caso, la alarma sonó a los 32. No tenía el futuro laboral superdespejado, si el de la pareja. Y nos lanzamos. Y bueno, a ratos es muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuy cansado, a ratos delicioso. Intento aprovecharlo como antes aprovechaba los viajes del trabajo o las salidas nocturnas. Además tengo amigas cuyo reloj o no funciona o se ha parado y tan contentas, para unas llega antes para otras mucho después…..reloj biológico puede que exista si, pero de muchos tipos. Hay que desmitificarlo!

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  2. Ferran Vendrell

    Queridas amigas del Vals,
    Excelente post económico-sociológico. Os resumo mi opinión:
    La conciliación de la maternidad con una vida profesional llena es muy compleja, más si se es madre soltera. Es claro que cada vez más mujeres consiguen establecerse profesionalmente tarde (en la treintena, igual que los hombres) y ¿justo cuando han cumplido ese objetivo tienen que parar su carrera profesional para ser madres? Difícil elección, sin duda. Si se tiene un trabajo realmente bien remunerado (al estilo Soraya Saenz de Santamaría) es factible compatibilizar trabajo con maternidad a través de una buena (o buen) babysitter. Otra opción es que la pareja ejerza la paternidad de forma activa. En caso de tener unas rentas medias y ser madre soltera el problema solo se puede solucionar con ayuda familiar.
    Viendo el panorama es normal que la mayoría de mujeres retrasen la edad de ser madres. De hecho considero que las soluciones que dais en el post se traducen en una. No pienses en ser madre, olvídate del reloj biológico y toma una decisión a los 37-38 años. En esta tesitura alguna cogen la opción 1 (romper el reloj) y otras la opción 2 (madre tardía). Si esto es así pensaría que no solo es interesante conocer la edad media en la que una mujer española decide ser madre (32) sino es mucho más interesante conocer la dispersión. Mi hipótesis es que la dispersión ha ido aumentando en los últimos años. Las mujeres no están teniendo los niños a los 30, los tienen a la post adolescencia o a las postrimerías de la treintena. Unas ya saben que su objetivo es ser madres y se ponen en ello pronto, las otras priorizan la vida profesional y dada la situación económica no toman una decisión hasta la fecha límite.
    Sea lo que fuere es un drama de nuestra sociedad actual. A todas las mujeres, hayáis decidido ser madres o no, y en especial a las autoras de este blog os mando un beso muy fuerte. Se tiene que ser muy fuerte para tomar una decisión tan difícil y para describirlo con tanta naturalidad 😉
    F.

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  3. Bernat

    Hola mariposas y otros animales!
    Ahí va mi opinión: creo que eso del reloj biológico es una idea que se ha manipulado y modificado para hacerla coincidir con las exigencias sociales. Me explico: la edad más fértil de una mujer no es a partir de los 30, sino en la década de sus 20, y más la primera mitad que la segunda, con lo que si el reloj fuera realmente biológico, el deseo instintivo de reproducirse tendría que coincidir con ese período. Confieso que soy hombre (espero que nadie lo considere una discapacidad para opinar sobre tales asuntos), pero conozco muchas mujeres que han sentido la llamada de la maternidad a edades muy tempranas, pero no han pensado ni siquiera en ser madres porque sus circunstancias personales no encajaban como para dar ese paso (trabajando con jóvenes he visto muchas chicas entre 16 y 18 años que estaban evidentemente arrebatadas por un deseo maternal que nadie se atrevió a tomar en serio ni a llamarlo reloj biológico). Yo creo que ese tal reloj de los 30 en adelante no es tan biológico como se piensa, sino que es más bien una urgencia fruto de nuestra forma de vivir. En parte puede deberse a una presión social, pero creo que ante todo se trata de una presión personal condicionada por lo social. Es decir: nos invade la sensación de que a determinada edad deberíamos haber hecho determinadas cosas. Es una exigencia social el encajar en ciertos moldes que asocian edad con ocupación o modo de vida, pero es una decisión personal el encajar en esos moldes o no hacerlo. Y en cuanto a la maternidad, nuestro molde social dice que hay que ser madre antes de los cuarenta, y después de tener una cierta estabilidad económica, lo que delimita la década de los 30 como época ideal. Por eso creo que cualquier necesidad de reproducirse en esa franja etaria responde a un sentimiento de pertenecer a la normalidad más que a una llamada instintiva.
    Mi pregunta es: hace falta que seamos normales? No podemos poner en duda que la maternidad después de los cuarenta es peligrosa. Pero sí podemos poner en duda dos cosas: la primera, que para ser madre haga falta estabilidad económica; y la segunda, que haga falta ser madre. Respecto a la primera duda, yo diría que no hace falta teniendo en cuenta cómo está el mundo de inestable (si hay que esperar la estabilidad, actualmente nos plantamos en los 60 o en el foso de un cementerio, donde todo es ciertamente estable). Creo que más que estabilidad económica, hacen falta otras cosas: quizá una estabilidad emocional (tener hijos entre dos aumenta las probabilidades de éxito y de seguridad), y quizá lo más importante, valentía, cualidad que sin duda hace falta para lanzarse a la aventura de tener hijos. Respecto a la duda de que haga falta ser madre, yo diría que es una buena duda. Desde el punto de vista biológico, teniendo en cuenta que la reproducción sirve para perpetuar la especie y que la perpetuación de la especie en estos momentos requiere más un descenso de la natalidad que un aumento, creo que a nivel de especie la maternidad es más un problema que un beneficio. Por lo tanto, la presión social debería disminuir para adaptarse a la realidad biológica. En cuanto al punto de vista personal, cada uno tendría que mirar muy hondo dentro de sí para descubrir cuáles son sus motivaciones verdaderas para tener un hijo. En caso de que estas motivaciones sean profundas y verdaderas, la valentía tendría que aparecer e infundir la fuerza necesaria para ser madre contra viento y marea.
    Perdonad por extenderme tanto… Enhorabuena por el blog, siempre suscita ideas interesantes!!

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  4. Chloe

    Reloj? Tiempo? Cuenta atrás? La vida se nos escapa mientras sigamos pensando en esos términos. Ser o no ser “madre” es lo mismo que decir querer o no querer y si la sociedad actual nos lleva a plantearnos que hay que serlo a cierta edad entonces es que algo falla. Probablemente esté pecando de optimista al creer que en la actualidad, no se degüella a quien ha elegido no ser madre, sea por los motivos que sea. No nos engañemos, quien quiera ser madre que lo sea. Recibirá las felicitaciones de todos y se sentirá orgullosa de su condición de madre y mujer, eso sí, que no espere que el resto de los mortales, dícese jefe, marido, amigos o vecino, lo compartan o entiendan. Las reglas del juego desafortunadamente no cambian, por muchas redes sociales que nos rodeen.
    Pero quien decida no serlo, bien por alguno de los mil y un motivos que se citan en el post y que comparto en su totalidad, bien por otros más personales, que no se justifique, pues con ello sólo contribuirá a engrandecer el poder de la expresión ”reloj biológico” y, en consecuencia, a que cuando lleguemos a los 40, sin hijos, nos tachemos a nosotras mismas, repito, a nosotras mismas, de no haber sido capaces de hacer frente a la maternidad “cuando tocaba” . Hay mayor igualdad, cierto, pero las mujeres hemos pagado un precio muy alto por ello, el de, afortunadamente, renunciar a tener hijos cuando acabamos de estudiar, repetidoras incluidas. A los 30 y tantos nos damos cuenta de ello y quisiéramos darle al botón de rehacer porque ni ocupamos un cargo directivo ni nuestro sueldo nos permite ser madres solteras. Solución: olvídense del reloj biológico y como rezaba aquella canción de quien ahora mismo no recuerdo el autor…. disfruten de las “otras” cosas buenas que tiene la vida, que son muchas y no caducan.

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  5. el vals de la mariposa Autor de la entrada

    Natalia, enhorabuena por tu maternidad. Totalmente de acuerdo con desmitificarlo. Para eso estamos… 😉 Thanks for the comment.

    Ferran, de entrada gracias por tu valoración. Sabemos que el género masculino entiende y comparte inquietudes con nosotras. Y nos encanta. Respecto a lo que llamas dispersión, la idea es desmontar la etiqueta de “rarita” por ser madre tardía o por como dice más abajo Chloe, decidir no serlo. Un placer leerte, como siempre.

    Bernat, nos hace tremenda ilusión verte por aquí. Sabemos que nos sigues y nos complace tenerte como comentarista del blog. Para nosotras es un gusto leerte a tí, ya que te tenemos lejos. Jimena te manda recuerdos…
    Ser hombre y opinar en este tipo de artículos no solo no es una discapacidad sino que es considerada una virtud. Respecto a lo que llamamos reloj biológico social estamos totalmente de acuerdo con que a veces apremia más el entorno que nuestro propio yo. Es más un convencionalismo al que nos enfrentamos cuando decidimos andar, de algún modo, a contracorriente. (De nuevo Jimena te manda recuerdos por algunas conversaciones que dice haber tenido contigo al respecto). Lo que más nos llama la atención es que hablas de valentía para ser madre, encaja de pleno con el artículo de mujeres valientes. De verdad, mil gracias por estar al otro lado. Un abrazo enorme.

    Finalmente agradecerle a Chloe su presencia incondicional. Tú también eres parte de las mariposas. Se fraguó estando tú presente. ¿Recuerdas? Cabe decir que esta mujer es un ejemplo para nosotras, y que con ella hemos compartido noches de conversaciones, vino y “pintauñas”. Cierto que en infinidad de ocasiones somos nosotras las que nos fustigamos con no habernos enfrentado antes a la maternidad. No sigamos por ahí.

    Las reglas del juego están escritas en un papel que empieza a amarillear por el paso del tiempo. Proponemos sentarnos y empezar a redactarlas de nuevo.

    ¿Alguien se anima a jugar?

    El vals de la mariposa.

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  6. SokomPrincess

    Muy interesante opinión y gran comentario el de Bernat con el que coincido totalmente. Yo no tengo intención de ser madre y no sé si es por mí o por la sociedad o iros a saber. Lo que si sé es que desde la adolescencia he tenido la vocación de cuidar a la gente/animales. No sé si es una forma de expresarse mi reloj biológico. De hecho, tengo dos perros adoptados y cuido ancianos en una residencia de monjitas los sábados. Quizás, tener tan satisfecha mi “vena” maternal, hace que no piense en los niños.

    Espero con ganas vuestra próxima entrada, mariposas.

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  7. sandruixa

    ¡Qué hallazgo! Me encantó leeros y “mariposear” por vuestro sisí de las emociones, pero no, yo no sou mariposa, soy gallina, y de las cluecas, con gallo desde los 19 y dos polluelas pedigüeñas por los faldones.
    Fuí mamá y empresaria por primera vez a los 26, a los 29 repetí en maternidad, y ahora, a puertas de los 31, estoy a diez días de abrir mi nuevo restaurante y a un mes de publicar mi primer cuento… y aun no sé por cual de las dos cosas estoy más emocionada!
    Me encantó leeros porque yo me veía mariposa, viajando, conociendo, experimentando pero se me cruzó papa-gallo y le seguía Cupido y venía súperarmado…total, me acribilló a flechitas y empecé a soñar con ser gallina y con tener polluelos. Y en esas estamos, entrando facturas al pc con pañales encima de la mesa, contestando a una entrevista de radio por teléfono mientras recorto cartulinas para la manualidad de la polluela mayor y con la otra mano, pelando una manzana para cuando minipolluela despierte,… es curioso, pero posible.
    Y es que mariposas o gallinas, somos maravillosamente únicas y mujeres, y eso nos hace grandes!
    Bueno mariposillas, minipollito despertó y parece que papa-gallo no puede con ella esta noche….
    Os seguiré, pasé un buen rato en vuestro mundillo!

    Responder
  8. el vals de la mariposa Autor de la entrada

    No sabéis la ilusión que tenemos al leeros, ¡no os hacéis una idea!

    A la princesa de más arriba decirle que su tarea cuidadora la debe hacer una mujer realmente especial. Ánimo con tus “viejitos”, seguro que te adoran. ¡Un abrazo!

    Sandruixa, qué sorpresa verte por aquí. Los que te hemos visto hacer de mamá gallina con tus polluelos sabemos que esa alegría que desbordas no es gratuita. Seguro que decidir entre tus viajes y experimentos frente a las flechas de cupido no fue fácil. Papá gallo está encantado a vuestro lado, sois un gran equipo, nos consta. Muchos ánimos con tu nuevo restaurante, y nos encantará conocer tus novedades como “cuentista”. ¡Un fuerte abrazo!

    El Vals

    Responder
  9. Monica

    Saludos metamorficos,

    Hoy estaba decidida a empezar un diario “… S.O.S maravillas de ser persona, mujer y madre…”
    Porque?
    Para rescartarme!
    De que?
    Del peso de las evidentes razones que exponeis al principio que con aire de amargura y al son de “jodidas pero contentas” parece que tenemos que comulgar con la penintencia de TOOOOODAS las limitaciones sacrificantes que supone ser persona, mujer y madre.

    Os cuento que… hasta hace un anio trabajaba para Naciones Unidas y como “mariposa” volaba a mundos exoticos, conocia gente apasionante de diferentes culturas y tenia una vida social digamos que “bastante activa”… que mas se puede pedir (creia yo…). Entre mis mayores miedos estaba el compromiso… uiss que escalofrios me daban cuando pensaba en compartir mi vida con alguien, lo que se tornaba en sudores frios al pensar ademas en ser madre y tener a una personita 100% dependant! me faltaban piernas para salir corriendo!

    Sin embargo, el mundo se confabulo para que me enfrentara a todos estos temores y en menos de un anio me converti en … esposa, madre, inmigrate y sin trabajo…

    Esta condicion repentina me esta “forzando” a enfrentarme duramente conmigo misma en esa jungla llamada “Topicazo”. Como en la caverna de Platon… me doy cuenta que hasta ahora vivia en el mundo de las ideas de los otros que como altavoces me limitaba a reproducir sin el rigor empirico y por tanto sin la libertad inherente del que piensa por si mismo. Me doy cuenta que no era mariposa como creia… sino una oruga y que ahora …. mi crisalida se va abriendo.

    Esta es una llamada a la libertad como atributo intimo para que nos atrevamos como mujeres a experimentarnos de verdad con el coraje que supone fabricar nuestros propios relojes, comernos el arroz socarrat y montarnos en el tren que nos de la gana con la conciencia plena de lo que significa unicamente para cada una de nosotras.

    Pura Vida,

    Monica

    Responder
  10. el vals de la mariposa Autor de la entrada

    Muchísimas gracias Mónica!

    Este artículo lo publicamos hace ya unos meses, y vemos que sigue creando opinión, cosa que nos complace, sin duda, ¡están para eso!

    Madre, currante, esposa, mujer, mariposa… ¡Dios! A veces nos inclinamos a pensar que no podremos. ¿Y qué si es así?
    Respecto a tu posición de oruga, la reconocemos en muchas de las nuestras. Llegar a ser mariposa es únicamente parte del camino, no es una meta, sino un proceso por el que pasamos las que así lo elegimos.

    Miles de anécdotas deben quedar en tu mochila de Naciones Unidas. ¡Qué maravilla! Nos encantaría que también las compartieras con nosotras.

    Por último decir que no creo que fuera el mundo quien se confabuló para que te sintieras preparada. Algo de ti decidió que escogieras ese caminito. Siempre creo que las elecciones dependen de nuestras necesidades y capacidades para llevarlas a cabo. Así que ¡te felicito por ello!

    Un placer leerte, y espero verte a menudo por aquí. Una bonita reflexión nos saca siempre una sonrisa.

    Si te apetece seguirnos de cerca nos puedes agregar a facebook (vals de la mariposa) o seguirnos en twitter @valsdemariposa

    ¡Gracias de nuevo! Besos,

    El vals.

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